martes, 11 de febrero de 2020

Van Gogh


"Se puede tener, en lo más profundo del alma un corazón cálido, y sin embargo, puede que nadie acuda jamás a acogerse a él" Vincent Van Gogh (De Leeuw, 1998)





Corría 1880. Van Gogh vivía ya desde hace dos años en la región minera de Bégica, el Borinage. En las cartas que escribía a su hermano Theo, le relataba con todo detalle la vida que llevaban los mineros y con exactitud los propios paisajes. En Julio de este mismo año, Van Gogh escribiría una carta dándole las gracias por las múltiples ayudas que este le daba y dándole una visión de como estaba siendo la vida para el en aquel instante. Esta carta diría así: (De Leeuw, 1998)


"Te escribo con un poco de repugnancia, pues hace demasiado tiempo que no hago nada, y esto es así por diversas razones. En cierta medida me he convertido en extraño a mi mismo... He sabido en Etten que me habías enviado veinte francos; pues bien, los he recibido. Y te escribo precisamente para agradecértelo... Ahora tengo que aburrirte con algunas cosas abstractas, pero me gustaría que las escucharas con paciencia. Soy apasionado, capaz de hacer, y propenso a ello, locuras de las que a veces acabo más o menos arrepintiéndome. Por ejemplo, me sucede que hablo o que me comporto un poco demasiado aceleradamente, cuando sería mejor que tuviera un poco mas de cautela. Naturalmente, pienso que también otros cometen esas imprudencias... Para poner un ejemplo entre muchos, siento una pasión incontrolable por los libros y tengo necesidades de ellos para madurar continuamente y, si quieres, para estudiar, como necesito el pan que como. Tu podrás entenderlo. Cuando estaba en otro ambiente, en un ambiente de cuadros y obras de arte, sentí por aquel ambiente un arrebato apasionado, una autentica exaltación, Y no lo lamento para nada, y ahora que estoy lejos de mi país siento a menudo nostalgia del país de la pintura... Pero seria un error que ahora creyeras que estoy menos seducidos por Rembrandt o por Millet o por Delacroix, o por quien sea, porque es precisamente lo contrario, solamente que, ya ves, hay tantas cosas que tendrías que entender y amar: está Rembrandt en Shakespeare, Correggio en Michalet y Delacroix en V.Hugo. Y en BUnyan esta Maris o Millet, y en la Beecher Stowe está Ary Scheffer... En primavera, un pájaro enjaulado sabe bien que hay algo para lo que podría sevir, siente muy bien que hay algo que hacer, pero no puede jacer nada ¿Y de que se trata?. No se acuerda bien, tiene ideas vagas y dice: " Los demás hacen sus nidos, y tienen pequeños y lo alimentan", y después golpea su cabecita contra las rejillas de la jaula. Pero la jaula resiste, y el pájaro enloquece de dolor. "Mira que holgazán", dice un pájaro que pasa por ahí, "ése si que es un tipo que vive de renta". Mas el prisionero sigue vivo, no muere, por fuera no se ve nada de lo que tiene dentro, goza de buena salud y de vez en cuando se siente alegre a los rayos del sol. Pero después viene la época de los amores. Embates de depresión "¿Pero seguro que tiene todo lo que necesita?", dicen los niños que lo cuidan, a él, y cuidan su jaulita. Y él está encaramado, con la mirada dirigida al cielo, que amenaza tormenta, y dentro de sí se rebela ante su suerte. "¡Estoy enjaulado, estoy enjaulado y no necesito nada más, imbéciles¡ ¡Tengo todo lo que necesito¡ ¡Pero por favor, libertad, dejarme ser un pájaro como los demás¡. Así pues, quizás un hombre que no hace nada se parece a un pájaro que no hace nada" (D Leeuw, 1998)

Y bien la reflexión que hago hoy va contra la hipocresía que se vive ante las enfermedades mentales y en la sociedad en general como expone Van Gogh. Y es que diez años después de esta carta, Van Gogh pintaría uno de sus últimos cuadros. El cuadro que pusimos en la portada. Cielo oscuro y incertidumbre. Caminos entre los que elegir y la sombra del vuelo incierto del cuervo. Lineas rectas y agresivas en el campo de trigo que se arroga amenazante. Embates de depresión y poca esperanza.Van Gogh pinta una de sus pocas obras que arrojan verdadera angustia. Pocas semanas después de este cuadro Van Gogh se acabaría suicidando. O eso cuenta al menos parte de la historia. La realidad es que fue un autor que en vida vendió poco por no decir mas que un simple cuadro. Fue un pintor incomprendido por la gente y solo a titulo póstumo se le reconoció como debía. La realidad es que posiblemente mucha de la gente que le conoce ahora, como pude vivir en el Live Van Gogh Experience, habrían pasado de él si este hubiera puesto en la mismísima puerta del evento con otro nombre. "Mira que holgazán" "ése si que es un tipo que vive de renta" habrían dicho. Desde 1880 a 2020 han pasado 140 años. Y aun así nos siguen sorprendiendo películas donde se muestra el abandono social que hay y la realidad de la vida de algunos como es el Joker.
En fin la realidad de los que claman a gritos dejar de ser invisibles y comenzar a ser pájaros. Perdón digo personas.  



Bibliografía:
De Leeuw,R.(1998)El impresionismo y los inicios de la pintura moderna, Barcelona, España :Editorial Planeta-DeAgostini,S.A






lunes, 30 de diciembre de 2019

A ti





A ti 2019,
Porque me has hecho de nuevo reinventarme ,
crecer,
 volver a "ser",
confiar,
conocer y volver a desear.

A ti,
 que me has vuelto a abrir mundo,
 y me has enseñado que no hay mas fronteras que las que nos ponemos en la mente,

A ti,
que me has hecho amar cada km recorrido
 y a la vez a odiar la distancia..

A ti,
que conseguiste hacer casa fuera del hogar,
incluso en otro país.

A ti,
que  aunque como la vida misma has tenido cosas malas,
hoy me las guardare pues es feo sacarlas en las despedidas.

A tod@s,
los que este año hicisteis que fuera especial,
pues sin vosotr@s los años solo serian tiempo.
GRACIAS.

lunes, 4 de noviembre de 2019


AMSTERDAM 15:31, 

Tras 2 meses y 10 días sin volver a casa y recorrer 3 países llegó al punto más alejado que he estado de ella. Al lado nuevas amistades me hacen recordarla y en la mochila fotos de actuales me hacen recordar otros sitios a lo que también puedo llamar hogar. Echo de menos lo pasado, lo vivido y lo soñado con tantas ganas como disfruto lo presente y lo futuro. Por ello y por si acaso capturo cada lugar, cada sonrisa, cada gesto por si algún pudiese faltarme también esto. Esto conocido vulgarmente como felicidad

domingo, 17 de febrero de 2019

Lo que nos queda por vivir...



Y es ridículo como a veces nos olvidamos de los que mas queremos. De como distribuimos nuestro tiempo en cosas y hechos que realmente no nos hacen felices. De como nos pasaremos 520 días de media viendo series o 10 años mirando pantallas y posponemos un café con un "ya quedaremos a tomarlo cualquier día". De como, poco a poco nos hemos perdido en los espejos negros. Esos, los cuales un día prometieron acercarnos mas al mundo. Y lo hicieron. Al menos con el mundo lejano, con el cual nos permite comunicarnos de Este a Oeste, pero se olvidaron del mundo cercano con los que estamos día a día. Un mundo que nos obliga a vivir en el futuro porque el presente va demasiado rápido. Un mundo sin viernes de juego de tronos o martes locos de Telepizza en "familia", porque eso como cualquier otra cosa creemos que lo podemos conseguir cualquier otro día...

"El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
—Por favor... domestícame —le dijo. —Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas. —Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame! —¿Qué debo hacer? —preguntó el principito. —Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca... El principito volvió al día siguiente. —Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios. —¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones."

 (El principito, Antoine De Saint-Exupéry) Capitulo XXI


jueves, 14 de febrero de 2019

TU


Mi mundo era un desastre.
De noches oscuras.
Días de lluvia que no paraban.
De ganas de mandarlo todo a la mierda.

Entonces aparecías y sonreías.
Fuiste esa historia que me sucedió sin avisar.
Esa que me hace temblar mientras escribo.
Esa que seguro nunca se olvida.

Se detenía todo y tu sonreías.
CU-CU. Incluso dejaba
de llover en tus pestañas.
 Y te juro que me daba igual que el mundo fuera una mierda, si tu me abrazabas.

Y aunque arranque pagina, o queme el libro.
Aunque la historia tenga nueva historia.
Esta parte seguro que no se olvida, pues nunca olvidamos la mejor parte que leimos

El valor de la vida


El cuarto planeta estaba ocupado por un hombre de negocios. Este hombre estaba tan abstraído que ni siquiera levantó la cabeza a la llegada del principito. —¡Buenos días! —le dijo éste—. Su cigarro se ha apagado. —Tres y dos cinco. Cinco y siete doce. Doce y tres quince. ¡Buenos días! Quince y siete veintidós. Veintidós y seis veintiocho. No tengo tiempo de encenderlo. Veintiocho y tres treinta y uno. ¡Uf! Esto suma quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. —¿Quinientos millones de qué? —¿Eh? ¿Estás ahí todavía? Quinientos millones de... ya no sé... ¡He trabajado tanto! ¡Yo soy un hombre serio y no me entretengo en tonterías! Dos y cinco siete... —¿Quinientos millones de qué? —volvió a preguntar el principito, que nunca en su vida había renunciado a una pregunta una vez que la había
formulado. El hombre de negocios levantó la cabeza: —Desde hace cincuenta y cuatro años que habito este planeta, sólo me han molestado tres veces. La primera, hace veintidós años, fue por un abejorro que había caído aquí de Dios sabe dónde. Hacía un ruido insoportable y me hizo cometer cuatro errores en una suma. La segunda vez por una crisis de reumatismo, hace once años. Yo no hago ningún ejercicio, pues no tengo tiempo de callejear. Soy un hombre serio. Y la tercera vez... ¡la tercera vez es ésta! Decía, pues, quinientos un millones... —¿Millones de qué? El hombre de negocios comprendió que no tenía ninguna esperanza de que lo dejaran en paz. —Millones de esas pequeñas cosas que algunas veces se ven en el cielo. —¿Moscas? —¡No, cositas que brillan! —¿Abejas? —No. Unas cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. ¡Yo soy un hombre serio y no tengo tiempo de desvariar! —¡Ah! ¿Estrellas? —Eso es. Estrellas. —¿Y qué haces tú con quinientos millones de estrellas? —Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy un hombre serio y exacto. —¿Y qué haces con esas estrellas? —¿Que qué hago con ellas? —Sí. —Nada. Las poseo. —¿Que las estrellas son tuyas? —Sí. —Yo he visto un rey que... —Los reyes no poseen nada... Reinan. Es muy diferente.
—¿Y de qué te sirve poseer las estrellas? —Me sirve para ser rico. —¿Y de qué te sirve ser rico? —Me sirve para comprar más estrellas si alguien las descubre. "Este, se dijo a sí mismo el principito, razona poco más o menos como mi borracho". No obstante le siguió preguntando: —¿Y cómo es posible poseer estrellas? —¿De quién son las estrellas? —contestó punzante el hombre de negocios.
—No sé. . . De nadie. —Entonces son mías, puesto que he sido el primero a quien se le ha ocurrido la idea.
—¿Y eso basta?
—Naturalmente. Si te encuentras un diamante que nadie reclama, el diamante es tuyo. Si encontraras una isla que a nadie pertenece, la isla es tuya. Si eres el primero en tener una idea y la haces patentar, nadie puede aprovecharla: es tuya. Las estrellas son mías, puesto que nadie, antes que yo, ha pensado en poseerlas.
—Eso es verdad —dijo el principito— ¿y qué haces con ellas? —Las administro. Las cuento y las recuento una y otra vez —contestó el hombre de negocios—. Es algo difícil. ¡Pero yo soy un hombre serio! El principito no quedó del todo satisfecho. —Si yo tengo una bufanda, puedo ponérmela al cuello y llevármela. Si soy dueño de una flor, puedo cortarla y llevármela también. ¡Pero tú no puedes llevarte las estrellas! —Pero puedo colocarlas en un banco. —¿Qué quiere decir eso? —Quiere decir que escribo en un papel el número de estrellas que tengo y guardo bajo llave en un cajón ese papel. —¿Y eso es todo? —¡Es suficiente! "Es divertido", pensó el principito. "Es incluso bastante poético. Pero no es muy serio".
El principito tenía sobre las cosas serias ideas muy diferentes de las ideas de las personas mayores. —Yo —dijo aún— tengo una flor a la que riego todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues, para mis volcanes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres nada útil para las estrellas... El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta. El principito abandonó aquel planeta. "Las personas mayores, decididamente, son extraordinarias", se decía a sí mismo con sencillez durante el viaje.

Capitulo 13 del principito

RECUERDOS

 


No conozco a la mitad de vosotros ni la mitad de lo que desearía, y lo que deseo es quizás menos de la mitad de lo que la mitad merecéis. Pero el solo hecho de haber entrado a leer algo que humildemente un día he decidido escribir, me hace pensar que merecería la pena conoceros, sino lo he hecho ya. Es difícil para mi empezar un blog y mas teniendo en cuenta que probablemente alguien lo vaya a leer. Soy algo tímido, eso lo sabe todo el mundo jeje. Por ello me gustaría empezar, por el principio, por el pasado, por algo que no conoce casi nadie de mi y de mis amigos mas cercanos. Hay muchas cosas que pese a ser hoy la época de la informacion en la mano se nos escapan por alto. Tristemente cada día mas …



Van Gogh

"Se puede tener, en lo más profundo del alma un corazón cálido, y sin embargo, puede que nadie acuda jamás a acogerse a él" Vin...